
El intento de Zapatero de desactivar los nacionalismos periféricos de España se ha cascado y no sólo se han crecido los periféricos sino también el nacionalismo español.
Cataluña ha intentado por todos sus medios que se la reconozca como una nación integrada en el Estado español y en vista de que España se niega, la apuesta es por la autodeterminación.
El caos de infraestructuras en Barcelona ha dejado con el culo al aire a todas las administraciones: el gobierno de España, la Generalitat, el Ayuntamiento... y a una nación que presumía ser la más avanzada de España. Históricamente Catalunya ha reclamado dinero al estado por aquello de que era la Comunidad Autónoma que más aportaba a la riqueza de España, pero ¿qué ha pasado con ese dinero? ¿Qué planificación ha habido en infraestructuras?
Presentaron el Estatut como la solución a todos los males de España y Cataluña y al cabo de un año en el que recibió el apoyo del 75% de los electores resulta que Barcelona casi se hunde, Maragall se dedica a decir ahora que tal vez "no haya merecido la pena" si el Tribunal Constitucional lo recorta, que habría que modificar la Constitución española, Josep Antoni Durán i Lleida de Unió no parece contento con el nuevo Estatut porque no cumple las aspiraciones de Cataluña, la derecha de Rajoy (que impulsó los estatutos del País Valenciano y Las Islas Baleaeres y votó a favor de todos los demás) está, cínicamente, frotándose las manos a la espera de que la norma autonómica sea vapuleada por la mayoría conservadora del Tribunal Constitucional, Carod Rovira sostiene que todos los problemas de Cataluña tienen la "E" de España (AVE, AENA, RENFE), Artur Màs de Convergència quiere refundar el catalanismo y acercarse a las aspiraciones de Esquerra Republicana de Catalunya...
Total, que parece que se han quedado solos defendiendo la ley estatutaria José Montilla, Zapatero y Joan Saura. Mientras, el catalanismo enseña sus dientes quemando fotos del Rey de España y el nacionalismo español saca a relucir su ramalazo franquista.
Y todo porque a lo que menos se escucha es al pueblo quien estupefacto por el espectáculo se mueve en la calle de la pasimonia y la indiferencia. Sometido a lapidarias hipotecas y al hundimiento de los valores defendidos durante años.
El debate de España sigue encima de la mesa. Las aspiraciones a reformar el Estado en el que todos estemos más cómodos se alejan. La España plurinacional es ninguneada por los valores que se arrastran de los Reyes Católicos y seguimos sin ponernos de acuerdo...
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